domingo, 24 de octubre de 2010

Masticando Cristal

Ahí van, como quien ve al médico una vez al mes y luego no quieres ni acordarte de lo que te dijo con tal de no cabrearte. Pero lo gracioso es, que aun pasando el tiempo, discutiendo que vayamos poco, que se nos vea poco el pelo, luego esperan otra vez lo mismo de antes de nosotros. Parece que no entendieron que preferimos otro estilo. Yo no puedo masticar cristal. No lo necesito.

Se hacen daño, y no lo ven. Me siento idiota últimamente por callarme muchas cosas, pero pienso que no es de mi incumbencia corregir a nadie, desviar el camino de otro por un consejo; da igual como se lo tome, consejo es. Pero prefiero no interactuar con ciertos individuos dada su propensión a creerse el centro de todo y desconfíar a la mínima, a tener que soltar un sermón o entablar una acalorada discusión para que al final parezca que el malo soy yo. Qué más da, la decisión ya está tomada. Al final, hice bien en no meterme en ello.

Cuida de los tuyos. Eso me digo. Pero los míos no se dejaron cuidar y ahora no tengo que pensar en nadie nada más que en mí. Pero no lo consigo. No me conozco, ya no. Las cosas van solas. Suerte que algunos se aferran a la realidad y tengo referencia para salir del pozo, que si no... Seguro que estaría masticando cristal.

viernes, 22 de octubre de 2010

Incursiones

Los tengo controlaos. Ellos a mí no. Aunque crean que sí. Los tengo calaos. Y ellos a mí también. Muchas horas juntos. Pero el truco de hacerse el tonto sigue funcionando. Me subestiman porque no saben lo que pienso de verdad. Me subestiman porque no me "divierto" o porque "sacrifico" mi tiempo. Pero no se dan cuenta de que eso es motivo más que suficiente para tenerme a mí más controlao que a ninguno. De todas formas, ese no es el punto.

Ha pasado bastante tiempo desde que me dije a mí mismo que no son de fíar, que no valen nada, que no tienen nada para mí. Pero el corazón es más débil que la voluntad y perdona. Mi mente y mis recuerdos no. Pero mi corazón otorga el perdón a aquellos que fallaron en su camino y en el mío. Por eso mismo, he vuelto a mostrarme en su presencia. He vuelto a pisar el asfalto con ellos, como si de una manada de perros se tratase. Curiosamente, todo sigue igual, puede que mejor para unos que para otros. Cuando me pregunto si he sacado algo bueno... No obtengo respuesta. Porros, yerba, eso es todo lo que ofrecen. Ya no hay reflexiones, conversaciones con sentido, amistad, tolerancia, respeto... Ya no. Ahora sólo se tiene en cuenta con quién cuentas. Pues yo no cuento con nadie nada más que con el Cremas. Porque para mí ha estao siempre ahí, le guste o no, compartiendo el momento y lo que sentimos. Sea bueno, o sea malo. Entre nosotros siempre ha habido comunicación. Mientras que con otros, cuando parecía comunicación... En realidad era por compromiso, por dar la razón al que se cree que la tiene, para que así sea feliz. Yo no juego a ese juego.

Los reproches salen caros según a quién se los hagas. Yo no soy la novia de nadie. Yo no tengo que rendirles cuentas por querer seguir un camino. Por más veces que aparezca en su ambiente, seguiré siendo el mierdas por no querer ser un loco.

martes, 14 de septiembre de 2010

Nublado

Cuando lo que intentamos construir se nos derrumba encima, normalmente nos rendimos. Y es normal, creo yo, porque desanima ver tirado el esfuerzo invertido. Quizás es por no dar la talla, o quizás es porque es lo que uno se merece. Pero sea lo que sea, no hay que rendirse, ni tampoco dejarse amedrentar por la dificultad de la situación.

Cada día me despierto sumido en pensamientos de soledad. Hace tanto tiempo que soy incapaz de conseguir lo que quiero... Que ya me he olvidado incluso de plantearlo. Total... Al final pasará lo mismo otra vez. Soy el tipo más soso y aburrido del lugar. Quizás es mi falta de ganas de ser el centro de atención. O quizás es mi malafollá. No... Lo que me ocurre es que llevo deprimido demasiado tiempo y no encuentro nada que me alegre el día. Ni siquiera mi propio arte puede evadirme. Ya no consigo concentrarme como antes lo hacía. Ya no consigo sentirme como antes me sentía. El tiempo pasa y con ello las ganas de hacer cualquier cosa. Fumar no me ayuda. Pero me hace olvidar. Olvidarte. Olvidar que no estás. Olvidar las cagadas que he hecho, aun sin querer que provocasen la reacción que provocaran. Olvidar todo lo malo de mi ser. Pero no lo borra. Eso he de hacerlo yo. Y no hago nada...

Todo cuanto quiero, no es difícil conseguirlo, pero son tantas las cosas que quiero mantener... Tanto "quiero quiero quiero", cuando lo que apremia es "necesito necesito necesito". Me siento mal conmigo mismo, por no estar ahí cuando es debido. Por escoger otro camino mi destino ya está escrito. NO. Me niego a aceptar eso. No.

Haré lo que sienta. Pero... Ya no sé qué es lo que siento.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Bucle

Y aquí me encuentro de nuevo. Inmerso en mi propia paranoia. Destruyendo poco a poco las neuronas que tengo. Pagando a plazos mi vida. Perdiendo el sentido. Siendo yo.

Descontrolo cuanto conozco para luego cogerlo de nuevo y mantenerlo cerca. Demuestro mi capacidad de convergencia cuando aquellos que intentan enrevesar la situación para inclinar la balanza a su favor se dan de bruces con un muro de incomprensión que es mi cara, mis gestos, mis emociones. No sabrán jamás lo que pienso, salvo que yo les dé una idea. Más lejos que nunca, y más cerca de lo que jamás estarán.

La actitud lo es todo. Aun cuando no puedas controlarla. Incluso si todo lo que haces se vuelve del revés, la actitud siempre positiva, siempre eficiente, siempre decidido.

Siguen equivocándose conmigo, todo porque se les permite. No me importa, nunca me ha importado. Algo que me importa es la verdad y, por consiguiente, la mentira. Si me miras a los ojos, no me mientas. Si confías en mí, no me mientas. Si quieres algo de mí, no me mientas. Pero no se pueden transmitir las intenciones a todos, es lo malo de no expresar ciertos pensamientos.

Una vez más me encuentro en una fase transitoria, esperando, al acecho, controlando mi entorno, escuchando atentamente, moviendo los hilos sin que se me vea, pero... ¿Para qué? Prefiero quedarme sólo que aguantar miradas complacientes, pero incomprensivas.

domingo, 1 de agosto de 2010

Mantén el control

Hay millones de maneras de morir. No está en nuestra mano escoger cuál de ellas será. ¿De qué sirve decidir hasta dónde quieres llegar? ¿De qué sirve querer morirse antes de ser lo suficientemente viejo como para no valerse por uno mismo? ¿De qué sirve imaginarse la muerte de uno mismo?

De nada.

Lo único que importa es la actitud que tengas ante la vida, ante los acontecimientos que en ésta se desarrollen. La actitud nos define; nos marca el camino. Lo que hagamos va a depender intrínsecamente de nuestra actitud. Lo que nos rodea se va a ver afectado por lo que pensemos y lo que sintamos. Podemos autosugestionarnos emociones. Lo sabemos que podemos, pero no lo llevamos a cabo. ¿Por qué? Porque le damos demasiada importancia a lo que realmente sentimos y no nos centramos en lo que deberíamos sentir, ni lo que nos conviene sentir.

No hay una forma sencilla y directa de hacerlo. No hay una forma de identificar qué pensamientos serán perjudiciales y cuáles no. Depende del juicio de cada uno. Por eso, hay que autoeducarse bien. Conceder un margen de segundos para procesar lo que queremos sentir en cada momento y no permitir que las situaciones nos lleven a nosotros, en lugar de llevar nosotros el control de lo que esas situaciones nos afectan.

Enfin, todo cuanto hagamos será poco, pues el control no se puede tener siempre, pero si que está bien mantenerlo durante un tiempo... O eso creo...

lunes, 12 de julio de 2010

He sembrao tormentas

Pocas veces se nos permite meter la pata en una situación delicada. Pocas veces acertamos con lo que decimos en una situación delicada. Pocas veces obtenemos lo que queremos y pocas lo que merecemos. Me siento vacío. Sé que tomé decisiones acertadas, porque ahora veo el resultado. Sé que no me he equivocado porque estoy bien, porque estoy sano. Sé que no me he equivocado porque mantuve el equilibrio. Pero, ¿por qué me siento vacío?

Odio la insatisfacibilidad de la adicción. Quizás lo que debería hacer sería irme lejos. Que me olviden aquellos que siguen pensando en mí, esos pocos que siguen pensando que soy una persona decente y que merece la pena estar conmigo. Me merezco la soledad por traicionar mis palabras y mis principios. Pero, ¿qué digo? Ya vivo esa soledad. Mi espíritu vaga solitario por el desierto de la incomprensión y todo es por alejarme de la realidad. Tanto me he alejado que ya no puedo acercarme a las personas. Me separé del camino de la racionalidad cuando intenté satisfacer a mi corazón, y lo que conseguí fue convertirme en una mera herramienta. Pero fue la circunstancia la que me utilizó, y yo me lancé como un kamikaze.

¿He perdido la capacidad de relacionarme? Espero que no. Espero que sólo sea que se me ha olvidado cómo hablarle a las chicas. Satisfacer el oído de una mujer. Hablarle como debes hablarle y dejar de lado la jerga para otros momentos. Pero, ¿qué le voy a hacer si pienso que hace gracia, pero no? ¿Qué le voy a hacer si me gusta que sea todo "sí, sí, sí" y nunca no? Necesito respetar a los demás más. Aceptar sus opiniones, dentro de lo que cabe, pues hay cosas que son respetables y otras que no.

Pienso demasiado en querer tocarte. Pienso demasiado en querer que me toques. Pienso demasiado en querer que pasen cosas, pero no las provoco. No puedes comer, si no cultivas primero.

jueves, 24 de junio de 2010

¡Que les jodan!

Anda y que les follen. Que se pierdan en su propio pozo. Que caigan como debe ser. Pienso que habrá justicia, pero no. No he de pensar en eso. He de decidirme. Haga lo que haga no les va a gustar, entonces, ¿qué más da liarla, que agachar la cabeza? Se la tenía que liar sólo por lo que nos han hecho pasar.

Ojo por ojo diente por diente. Sed de sufrimiento es lo que me pide la furia de mi interior. Pero no lo voy a hacer. No les voy a dar una excusa para dar el paso. No.

Les ofrecimos seguir. Les ofrecimos aprender. Obtuvimos premios sin merecerlos. Obtuvimos fama por muy poco, y así se lo han creído, que ahora me tratan con condescendencia, con distancia, con incomprensión. Sólo por escoger yo mi camino, por ver que mi futuro inmediato podía ser una mierda e intentar remediarlo, sólo por querer conocerme, me dejan de lado y además, intentan convencerme de lo tonto que soy y de lo tontos que son los que me acompañan. Comedme los huevos. Sé que no leerán esto, pero no me importa. Sé que soy capaz de romper del todo con ellos. Sé que nada va a ser igual después de esto. Y ya no me importa. No me importa porque me han demostrado que ellos ya no importan, para nadie, salvo para ellos mismos.

¿Qué eres? ¿Cómo se siente una pieza que no encaja en el puzzle? ¿Cómo pueden tener aspiraciones de no hacer nada? ¿Dónde está la ambición? No son hombres, pero aún están a tiempo. No obstante, a mí ya no me hace gracia ser como ellos. Yo no soy lo que era. Os lo dije. Así que no me digáis que no os avisé.

Soy un lila.

Está claro. Hay que ir avasallando por la vida. Demostrando superioridad, pero con creces. Olvidándonos del respeto, de la consideración hacia los demás, del qué dirán, de la opinión que los demás guarden de nosotros... Todo ello a la mierda. ¿Por qué? Por el simple hecho de que lo único que importa en este mundo es el yo, yo y yo, y lo que me puedas dar.

Tanto ego me cansa. Estoy quemado de las bromas de soy la poya, soy la mierda. Centrémonos en otra cosa, por favor. Estoy cansado de mi soledad. Estoy cansado de mi encerrona. ¿Qué tiene que pasarme para que me decida por estar agusto?

Será la época de exámenes, o el calor. No sé. Sólo sé que el malo siempre vuelve, y aquí estoy yo pa' hacerle frente. Porque así soy yo. El único tonto que, aún pudiendo evitar algunos problemas, se enfrenta a ellos para intentar solucionarlos, aunque no pueda. Y los que debe enfrentarse los deja apartados y se le va el tren. Y es que he tenido que esperar tanto tiempo y repetir el experimento tantas veces para darme cuenta de lo falsos que son... Que ya me lo tengo que creer porque ciego no soy.

Y es que soy un lila.
Soy consciente de muchas intenciones implícitas, pero no me sirvo de ellas. Todo por mantener la estabilidad del entorno. El equilibrio no existe. ¿Cuántas veces he de repetírmelo? Todos somos agentes del caos, así es el ser humano. Pretendemos administrar justicia, pero la justicia no está en nuestras manos, pues sólo pensamos en los intereses. Un ser humano no puede equilibrar la balanza, ha de ir de la mano de la naturaleza para poder conseguir reparar el error.

Creo en el Kharma, pero no como tal. Creo en el hecho de que si eres capaz de decidir correctamente puedes evitarte muchos problemas. Pero bueno, cada vez pienso que me equivoco demasiado para lo mucho que pienso las cosas. Debería pensar menos, fumar menos, y hablar más. Pero... Me siento solo y la única que me besa es MJ. Qué le voy a hacer si soy un malafollá.
Bah, más que malafollá, soy un lila.

lunes, 21 de junio de 2010

Las cosas cambian

Ya no soy lo que era. Ya no soy el mismo que se dedicaba a perder la cabeza con los colocones. Ahora controlo, en cierto modo, lo que hago y lo que quiero hacer. Después de todo, la encerrona siempre funciona. O te jodes o te jodes. No te dejan otra opción. Pues... Dentro de lo malo, lo menos malo es lo mejor. El problema es cuando se agota la paciencia y ya no queda otra que echar a correr y olvidarse. No quiero más esa mierda. No quiero más estar con la misma gente toda la noche para acabar preguntándome en la cama por qué no les dije que no. No me apetece. Quiero conocerme conociendo gente. No quiero conocerme escuchando las mismas bobadas que escupen los bobos de siempre. Ese entorno que a algunos les encanta sólo es el entorno que los mira. Yo no quiero que me miren. No quiero que me miren más. Yo sólo quiero formar parte del momento, pero con algunos el momento son ellos y sus bobadas.

Resulta que luego la culpa la tengo yo. Por decir la verdad. Por decir lo que pienso de lo que hacen y lo que han dicho. Se dan cuenta de que yo no tengo ya la cabeza en esas cosas. ¿Sabes qué? Que no me importa que ya no me quieran. Ya no me importa perder a los que dicen ser mis amigos, porque sólo lo son de palabra. Los amigos de verdad no cambian. Yo cambié para ellos. Porque lo necesitaba. No podría seguir estando a su lado actuando, haciendo como que todo va bien.

No. No va bien. Mi vida va. Pero yo no voy con ella. Hace demasiado que nadie me toca el corazón, porque no lo enseño. Me he vuelto incapaz de transmitir lo que siento. Incapaz de compartir mi interior. Todo por proteger a los demás de mi locura. Cuando mi locura es sólo una apariencia, no es real, mi locura es un exceso de cordura en la frenética vida que llevamos.

Poder pensar en ti mismo es todo un lujo. No nos damos cuenta, pero somos privilegiados al poder escoger nuestra forma de pensar. Esa libertad, es mi cruz. A veces pienso que debería de perderme y olvidarme de todo, para estar solo con mi triste ser. Pero las cosas cambian. Mi vida da giros inesperados y ¿qué puedo hacer yo? Intento sonreír pero no puedo, no puedo si no estás aquí.

viernes, 18 de junio de 2010

Por el bien de todos.

Hoy ha sido un día en el que podría haber aprovechado parte de mi energía en algo productivo y, en lugar de eso, me he dedicado a cultivar mi sociabilidad para ver si podía despejarme la cabeza. Ultimamente la tengo más en otros ojos.

El parloteo sobre nada en concreto atrae al besugo a hacerse el sabihondo. Amenudo dejo claro que no me importa equivocarme y que sé que puede que me equivoque al pensar sobre una diferencia con mi actitud, pero hay cosas que personalmente no atribuyo a la forma de ser sino a la actitud social que tienes, a tu jodido ánimo y el que compartes con los demás.

Donde me encuentre no importa, lo que importa es la compañía y lo que somos juntos. Descaradamente desagradeces la compañía cuando optas por dejarte llevar por la ira y tu malestar, contigo mismo o con cualquier otro, y lo enfocas hacia los que te acompañan en un fracasado intento por expresarte.

Cada vez lo pienso más. Yo no soy nadie para decirle a nadie cómo ha de hacer nada, pero la intención del consejo, de la ayuda con buen final con un ápice de altruismo, induce a la aparición del típico corrector y entonces me encuentro con que hay molestia y recelo por el saberhacer y el recordar la ausencia de conocimientos, poniendo así en evidencia los fallos de los demás. La cosa no va así. No se trata de... "Ahora todos saben que no sé darle a la pelota"; si no sabes, no sabes. Y a mí no me importa compartir y transmitir los conocimientos que poseo sobre el mundo que me rodea. ¿Por qué no dialogar y reconocer los defectos de uno? Expresar lo que sientes y olvidarte del resto, sólo aprender sobre ti y lo que ya conoces.

La vida está para eso. Porque así es el hombre. Un depredador. Y así soy yo. Un esagerao.

martes, 15 de junio de 2010

Got to Work

Sé el mejor. Sé el único. Sé el primero...
Fácil decirlo. Difícil conseguirlo.

Los EE.UU. nos venden la imagen de lo mejor, lo más, la mayor calidad... Pero todo eso, ¿de qué sirve? Para ganar dinero, por supuesto. Y es que en esta sociedad no eres nada si no tienes dinero. Necesitamos el dinero para poder sobrevivir, para poder seguir adelante con nuestras vidas. Para ganar dinero hay que trabajar. O eso dicen.

Yo quiero trabajar. Pero no para ganar dinero, sino para sentirme pleno, completo. Quiero demostrarme a mí mismo que valgo, aunque no lo piense. Aunque algunos digan que valgo mucho, no valgo nada. Ahora no valgo nada. Tengo que trabajar. Tengo que trabajar mucho más.

Dejar atrás el ocio constante, la diversión 24/7 , las salidas diarias, etc. Hay que olvidarse de lo que quieres, para centrarse en lo que necesitas.

Tengo que trabajar.

.

Yo no te evitaba.

lunes, 14 de junio de 2010

Wherever we Go

La historia se repite. Me encuentro una y otra vez en situaciones que no dependen de mí. Soy un mero espectador de mi propia vida. Es curioso cómo a veces no podemos controlar el devenir de ciertos acontecimientos. No puedes evitar que te amenacen o que te intenten golpear si ya lo habían planeado. La interacción de otras personas en nuestras vidas es crucial. Pero más crucial es permitir esa interacción o no.

Alejarse es tan fácil como acercarse. Lo difícil es hacerlo cuando no quieres. No importa dónde vaya. El pensamiento vuelve. Esa sensación de "ya está", "se acabó", "se fué"... Me siento vacío. Parece como si hubiese abierto la puerta de una habitación, hubiese entrado sin mirar y me hubiera dado cuenta ahora de que estaba cayendo al vacío.

To por ir fumao.

¿De qué me sirve pedir perdón si lo hechos son imperdonables? ¿De qué me sirve excusarme si las palabras dejaron de valer hace mucho tiempo? Ahora sólo importa seguir adelante; buscarse otra esquina a la que ir a jugar, a fumar, a pensar, a soñar... Pero vaya donde vaya...

Esté con quien esté. Hable con quien hable. Hay distancia. Miradas que no entienden el trasfondo de detrás. Gestos que transmiten pura incomprensión. Dicen por ahí que la felicidad y la amistad son sueños e ideales que no se dan en la realidad. Pienso que es por eso por lo que tenemos que luchar, no obstante, pocas fuerzas tengo yo solo, como para poder tirar p'alante.

To por ir fumao.

sábado, 12 de junio de 2010

Enemigo Público

La elección lo es todo.
Nos metemos en una mina sin saber si hay oro.
Quiero la gloria de vencer al toro.
Quiero saber si puedo.
Quiero quemar mi ego.
Quiero apretar con rabia y explotar el globo.
¡Quiero tenerlo todo!
Quiero subir a lo más alto, jugar con fuego y caer al fondo.
Quiero olvidarme de quién soy.
Quiero olvidarme de esos toys.
Quiero olvidarme de la sed de plomo.

Dónde estoy y adónde voy
son detalles que no importan.
Nadie quiere a un picha floja.
Sin familia no hay corona.
Si te equivocas.
Si no explotas cuando toca,
asume la derrota.

La vida es corta.
Tienes pa rato si te pones a la cola.
La Cosa Nostra nos controla.
Eh!
Dime quién va a dar na por nadie.

Si por mí fuera...

Todo lo cambiaría. El contexto. El escenario. Los actores y sus roles. El vestuario y los peinados. Pero en mi mano está lo que yo veo. Y lo que veo suele ser lo malo. Sonrío por lo bueno y me callo por lo malo. No debería callarme lo que siento, pero a veces es mejor dejar pasar el tiempo y dar paso al olvido que generar el caos por un capricho.

No sé dónde estoy ahora mismo. Sólo sé que aunque intente controlarme no lo consigo y los hechos me demuestran que no lo conseguiré. Asumo mi derrota y asumo mis errores, pero no puedo asumir que me reproche algo que intenté evitar pero no lo conseguí.

¿Por qué tengo que actuar en contra de mi voluntad? ¿Por qué soy incapaz de dejarme llevar? Sólo quiero disfrutar, pero no me dejo, por salvar a los demás y lo que pueda llegar a pasarles si soy yo quien hace lo que le sale de dentro siempre que puede.

He sido precavido durante casi toda mi vida. He hecho gilipolleces. He hecho locuras. He ido detrás de lo imposible por si conseguía lo que necesitaba. Pero casi siempre fracasé. Nunca he ganado nada. Premios y mierdas de esas... Sí, me han premiado, pero cuando he formado parte de un colectivo. Por mis propios méritos nunca me he comido una mierda. Pero eso sólo es porque soy un mierdas. Un perro vago y desconfiado.

Como casi siempre, me callaré. Agacharé la cabeza para facilitar el proceso y dejaré que pase el tiempo. Tragándome la sangre que me brota de dentro, para que no puedan ver que hay heridas que no se curarán con el tiempo, ni con ungüentos; sólo con besos.

Lamento haberte permitido lo que te permití por no haber querido ser maligno contigo en el primer minuto que te conocí. Sería todo mucho más sencillo ahora, y pudo haber sido mucho más fácil todo de no ser quien soy y de no estar con quien estoy.

Si me rodean superficiales qué le voy a hacer. Yo no soy así. Yo escojo mis compañías y ahora estoy haciéndolo. Es por eso por lo que no quiero seguir viéndolos. Es por eso por lo que controlo lo que digo, para no provocar un ataque sin motivo, una burla, un insulto que parece divertido.

Dejémoslo a un lado ya. Esto ha sido una tortura para todos. Estaré loco y solo hasta el final.

Fuego.

¿Dónde están las llamas en las que he de arder? ¿Cuándo saltará la chispa? ¿Soy yo quien tiene que escoger el momento? Me siento sucio por indeciso. Por intentar maquillar la realidad y oprimirme. Por no dejarme llevar para evitar lo inevitable. Por ir por el camino que no me sale de la poya cambiar. Por pisar firme y asumir mis errores.

Estoy podrido. Aunque lo intente, jamás podré redimirme. No hasta que me acepte tal y como soy. Cuando reconozca qué es lo que quiero y lo que no quiero. Cuando sea capaz de dejar a un lado las niñerías del recuerdo y la infancia y ser realista. Tomar decisiones no es tarea fácil pero hay que ser ágil. Hay un tren, pasa una vez...

Ahora que me expreso, hiero. Porque soy árido y duro de labrar. La tierra y las raíces me succionan y me ahogan. Porque soy débil de voluntad. Podría ser bipolar, no sé, sólo sé que lo que menos quiero hacer es lo que debo hacer. Me enseñaron a saber distinguirlo y a completar el deber. Aceptar los resultados y mejorarlos. Pero no me enseñaron a sentirme satisfecho. A quererme y a querer. A dar besos. A decir cumplidos. A dar caricias.

Sólo por salvar un culo de pincharse con una chincheta me siento yo antes y me callo. Muerdo fuerte cuando me reprimo. Últimamente la mandíbula ejercito. Sólo cuando arda la llama en el pecho seré capaz de demostrarlo todo. Sólo cuando sude mi espíritu seré capaz de dejar a un lado las consecuencias y las condiciones.

Quema mi alma y quema mi odio.
Quema mis manos y quema mis ojos.
Quema mis labios y espárcelo todo.

viernes, 11 de junio de 2010

El Presidente del Club de las Refritas

Será que huelo raro... No sé.
Será por como miro... No sé.
Será por como ando... No sé.
Sólo sé que me miran de reojo.
Cuando paso y me hago el tonto, insisten.
Cuando olvido y sigo el rollo, se flipan.
Interpretan señales que no existen.
Me agarra la mano,
me mira con ojos de psicópata y sonríe.

Me tiemblan las piernas sólo de pensar que puede pasar si soy simpático, si cuento un chiste.
No hay sitio donde huir, ellas saben que lo tengo y que nadie más lo toca.
Aunque yo diga que no. Ella persiste. Te dije que en mi vida no quiero droga y ella lo arregla con un chicle. Coño, te lo dije, si ahora hueles raro pretendes que yo haga como que no eres como un quiste.

Resulta más que extraño que hasta cuando acerco el culo al baño está Rambo vigilando.
Cagüen la puta. Tendré que usar la excusa de yo fumo mucha yerba no hagas caso de mi lengua ni de na de lo que escupa.

Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Cuando no tienen tiritas.
Cuando nadie las excita.
Ellas vienen friticas y me piden de mi amor.
Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Díme si tú lo aguantas,
que yo no quiero tantas
que busquen pagafantas para aguantar el tirón.


Yih.
El Calvo.
LaTocha Bahnhof.

Va a haber que tomar medidas.

No me cuentes historias...

No me vengas ahora con que no te he dejado hacer nada. Con que la culpa de todo es mía. Con que fuiste idiota al seguirme el rollo... Venga, que no estamos para tonterías ahora, ¿no?

Me dices que me quieres y te follas a otro. Te digo: "Ese no es buena persona". Y te lo follas también. Si sólo querías follarme por qué no viniste y me dijiste "Follemos". Te arrastras tú sola. Yo sigo mi camino. Me enfado porque me quema por dentro que me eches la culpa a mí. Me enfado porque sí que es verdad que hay algo. Me enfado porque me duele más que hagas caso omiso a lo que te advierto y luego vengas a darme la razón, que el simple hecho de que nos crucemos y ni nos miremos.

No tengo porqué hacer lo que hago. Podría hacer lo que otros ya han hecho contigo, pero idiota soy, e idiota seré siempre. Si tengo buenas intenciones, ¿qué le voy a hacer? No quise hacerte daño en ningún momento, pero yo sabía que mi sola ausencia ya dolía. Pero no voy a jugar a tu juego sólo porque pueda hacerlo. Si juego es porque se acuerda el juego, no porque se sobreentienda. Tantas veces que he sobreentendido algo al final la cago o... Yo que sé.

Para el caso, poco importa lo que hagamos ya.
Poco importa lo que digas.
Y nada importa lo que diga.
Las palabras no valen nada sin una mirada que las soporte. Si piensas que soy lo que lees, te equivocas. Lo que lees forma parte de mí, pero yo soy más que eso, y no todo es de color de rosa.
Sigue follando a ineptos.

martes, 8 de junio de 2010

No Coca.

Van por la vida derrapando. Arrasando con quien se cruza en su camino. Te apartan como a una rama que bloquea el camino en la selva. Con los ojos desorbitados, la boca dormida y un sintético sudor, nos invaden y nos joden a placer. ¿Acaso necesitamos drogarnos para sentir nuevas experiencias? ¿Es pelearse a muerte una nueva experiencia? ¿Es destruir la vida de los que te rodean una nueva experiencia? ¿Puede considerarse parte de la experiencia poner en peligro tu propia salud?

Tengo principios. Puedo vender mis principios. Por dinero. Por sexo. Por un beso. Por un canuto. Por una cerveza. Pero jamás los venderé por una raya.

Tengo dinero. Poco, pero tengo. Puedo comprar muchas cosas. Entre ellas droga. Puedo comprar gran variedad de drogas porque tengo acceso a ellas. Puedo consumirlas. Tengo conocidos que consumen. Pero no por ello las consumo.

Tengo límites. Uno de ellos es el amor propio. No pienso infectarme. No quiero coca en mi cerebro.

domingo, 30 de mayo de 2010

Todo vale.

Sigo en el camino. Aunque no puedo mirarme a los ojos a mí mismo en el espejo, creo en mí. Sé que soy capaz de conseguir lo que me proponga, aún sin contar con el factor externo. Debería olvidarme de las posibilidades. Tantas ramas paralelas que no llevan a ninguna parte salvo a la desaparición de mi autosatisfacción. Necesito saber que tengo el control. El problema es, que nadie puede confirmármelo salvo yo mismo. He de entrenar mi cuerpo. Si consigo que sea capaz de reaccionar como debe ser ante cualquier situación, habré conseguido llegar a la cúspide de mi personalidad. Ser capaz de controlarme sin tener que concentrarme en hacerlo, y así poder olvidarme del resto de mierda que pasa por mi cabeza.

Saltar y no caer. Elegir y ganar siempre. La vida es bonita, porque no es fácil. Tu sonrisa sigue gustándome aunque no sea para mí. Las cosas no cambian. Quizás sea demasiado pragmático y debería olvidarme de las tonterías de los sentimientos. Debería aprovechar más las oportunidades que me otorga la vida pero, me desencanta la realidad, No necesito formar parte de algo en lo que voy a estar rodeado de personas con las que no voy a poder compartir lo que siento al respecto, entenderlo, aprenderlo y aplicarlo una y otra vez.

Cuanto más tiempo pasa, más prisa tengo. No quiero tener que esperar para poder encontrar lo que necesito, pero sé que es necesaria la espera. Gracias a mi ser, por mi paciencia. Luchar es importante, pero más importante es sobrevivir a la lucha.

domingo, 23 de mayo de 2010

Olvídame

Olvídame. Borra mi número. Quítame de tu lista de contactos. No quiero hablar contigo. Me miraste como miras a los que usas cuando yo te dejé claro que no dejaría que me usases. Y lo hiciste. Una y otra vez. Dejaste pistas dónde no debías. ¿Quieres ponerme celoso? ¿Acaso piensas que pueden conmigo así? No sabes hacerme daño. Pero incordias. Como una mosca. Como una vieja en una estrecha y transitada calle. Como un niño que no consigue lo que quiere.

Generas el caos por voluntad. No por inercia. Te equivocas si me mientes, porque tus actos revelan tus mentiras. Tu inconsistencia me decepciona. Tras todos estos años... Ya nada importa. Lo dejaste claro hace tiempo. Soy un tonto que no quiere ver. Por confiar en aquellos que dicen decir verdades pero sólo interés guardan en sus costales. Mentiras que se clavan como puñales en mi corazón. Mi gente lo sabe, que yo soy de los pocos subnormales que dan por dar, por no querer tener ná de ná sin que los que a mi lado están lo disfruten antes. Pero, por lo visto, tú no compartes mi punto de vista.

Ahora no me importa lo que pienses, ni la realidad que vivas. Sólo queda la verdad en el aire. Para mí, cada vez que te mire, sostendré un grito en el alma, por no herirte. Pero me gustaría que supieras que cuando hablas ya no te creo. Ni cuando me dices "te quiero", ni cuando te despides con un "hasta luego", ni cuando me dices "conmigo eres bueno", ni cuando sonríes y maldices luego, ni cuando te advierto que te vas a quemar, te quemas y lloras por jugar con fuego, ni cuando me dices "de ti aprendo", ni cuando me cuentas tus problemas, ni cuando te callas que no tragas con tu vida por no estar aquí conmigo y no sabes si decirlo por miedo a lo que puede ser tu realidad.

Que me olvides.

sábado, 22 de mayo de 2010

Feelin' Good

Mi voz interior se desvanece. Me siento bien, pero eso no quiere decir que lo esté. La salud es importante, pero, creo, es más importante estar agusto con uno mismo. Desde un grano en el culo a un peinado a la moda. Escogemos lo que nos satisface visualmente, porque nos satisface moralmente.

No me siento identificado con ese colectivo. En general, no me gusta la ropa. En general, no me gustan los accesorios. Me gusta que aquello que yo yevo puesto representa a aquellos que encuentran en mí un amigo. Me gusta que esos accesorios que insistimos en complementar con nuestra ropa, representen abalorios que son prueba de un cariño por parte de otra persona. Es decir, regalos. De todas formas, no es a que me regalen cosas a lo que me refiero. Me refiero a lo que significa que lleves algo que te han regalado.

Quédate conmigo, cordura. No me dejes. No te alejes demasiado porque pienses que ya soy un hombre. Sólo soy un niño que quiere ser un hombre. Todos sabemos que nuestra hora llega. Tenemos miedo de lo que pueda pasar. Da igual. No importa nada de lo que hagamos. El mundo lo dirigen unos pocos que quieren tenernos a sus pies. Sólo nosotros somos presos del dinero. Aquellos que necesitamos de un sueldo para poder sentirnos a salvo del demonio que nos acecha. Pero sólo nosotros somos los que podemos vivir a nuestro gusto. Tenemos la libertad de escoger nuestras decisiones, dentro de lo que cabe...

sábado, 15 de mayo de 2010

La misma piedra de siempre

Tanta determinación para ganar no debe de ser buena. Prefiero comer barro de vez en cuando, aprender de mis errores, conocer la derrota, saborear la aceptación de mis limitaciones, a vivir vestido en oro, a tener lo que deseo, a que no me digan nunca que no.

Tengo muchas cosas en mi habitación. De las cuales uso pocas. Me visto siempre con la misma ropa desde hace 3 ó 4 años. La peña piensa que sigo siendo el mismo idiota fumeta de siempre, pero... No conocen mi realidad. Mi realidad es que si no preguntas, no puedes conocerme.

Me digo a mí mísmo de no dejarme llevar por las alas que me brotan cuando sueño. Me aferro al suelo que piso, al suelo que algunos no miran. Pienso en ellos de forma distante. No saben interpretar mis comentarios. No saben escuchar lo que hay detrás de las palabras y el tono. Oyen lo que dices y lo que dices es lo que es. NO.

Muchos se equivocan y no ven su error. No importa, puede que tengas que equivocarte más para corregirte. De todas formas, no tenemos porqué corregirlos cuando se equivocan. Si lo haces, posiblemente se enfaden y no quieran más cuentas contigo. A mí no me importa que me corrijan. Puede que me quede pensativo al respecto, y me emparanoie, pero no por ello dejaré de estar a tu lado, de ser tu amigo. Me gusta que me corrijan, porque eso significa que me equivoco. Me gusta equivocarme porque me gusta aprender de mis propios errores, pero eso no significa que no aprenda de los de los demás.

Babylon sigue su curso. Crece. Infecta. Corrompe. Mejora. Ataca. Defiende. Compra. Así es la sociedad en la que vivimos. O formas parte de ella, o te comen. Puedes ser un depredador del hombre de a pie pero, ¿qué ganas con ello?

Seguimos pensando que lo que hacemos cada uno es lo correcto; que es lo mejor. No siempre es así. Puede que para tí sí que merezca la pena, pero para otros sería traicionarse a uno mísmo. Pongo el ejemplo de las técnicas para conquistar a una mujer:

Está muy bien el ir de chulo, de poderoso, de único, de genial, de súpersexy... Casi seguro que de todos los intentos que realiza para conquistar a una lo consigue y obtiene su objetivo, que suele ser únicamente sexo y/o la compañía de una extravagante y sexy doncella. No obstante, desde mi punto de vista, hay otras formas de satisfacerse a uno mísmo y a una mujer, teniendo o no teniendo relaciones sexuales. Me refiero a satisfacer a tu "corazón". Todos necesitamos sentirnos queridos, amados, y cuando no nos sentimos así nos frustramos y estamos tristes, por así decirlo. Hay muchas formas de satisfacer a una persona. Yo prefiero aquellas formas que no implican dinero, pues así lo siento yo. Una palabra, una frase al oído, un guiño, un buen rato, un beso, ser confidentes, confiar el uno en el otro, hacer reír, una caricia... Pero no por ello intento imponérselo a los demás. No intento que adoptes mis formas de ser, y mucho menos mis puntos de vista. Puede que compartamos una opinión, pero no tenemos por qué actuar de igual forma, no tienes que imponerme tus maneras porque así soy yo, y así eres tú, y no importa si con la técnica de "ligón" vas a follar más. Yo sólo quiero hacer disfrutar a aquellos que quieren estar conmigo. En todos los aspectos. Cada uno tiene sus pros y sus contras y no por un objetivo u otro nos copiamos mutuamente.

Babylon nos impide ser nosotros mismos. Copiamos lo que vemos en la tele. Copiamos lo que vemos en internet. Copiamos lo que vemos que triunfa en la sociedad. "Estamos a la moda". Total... Si no estás a la moda no formas parte de ningún colectivo y te excluyen. Tantas modas... Y tan pocas personalidades... Me gustaría poder huír de todo esto y conocer mentes de verdad, aunque yo formo parte de un colectivo al que le ha llegado la hora de la comercialidad, de una forma brutal, y por ello me etiquetan de idiota, drogadicto e inmaduro cuando me ven pasar. De todas formas, no les culpo por ello, me culpo a mí por no abrirles los ojos a aquellos que se incluyen en el movimiento sin si quiera aportar un ápice de hermandad al Hip-Hop. Algún día correrá la sangre y todos se arrepentirán de formar parte de ello. Hasta que llegue ese día, sigamos soñando.

miércoles, 12 de mayo de 2010

They don't give a fuck about a thing

Tengo motivos para golpearle.
Cualquier excusa me vale.
Seguimos inmortales. Seguimos donde estábamos, donde empezamos, donde aprendimos, donde vivimos, donde fumamos, donde razonamos, donde encontramos las respuestas a nuestras dudas.

No le des más razones al loco para estar más loco. No me des celos, mujer, que me vuelvo loco. Yo no funciono como el resto de los homo sapiens sapiens. Paso de tu rollo. Me la suda que ahora estés con otro. Me la suda que digas que quieres a otro. Yo sé lo que eres y lo que soy cuando estoy contigo. Eso es lo que a mí me importa.

Cierra el pico cuando tienes que cerrarlo. Algunos miran como si fuesen real gangstas o los reyes del estilo. Me miran de arriba abajo. De abajo a arriba. No me juzgues por lo que tengo. Júzgame por lo que digo, por lo que hago, por lo que pienso, por lo que grito cuando opino.

Don't fuck round here.

martes, 11 de mayo de 2010

Yo y mis mierdas.

Sonrío, porque me acuerdo de ti. Se me saltan las lágrimas, porque me acuerdo de ti. Se me encoge el alma, porque me acuerdo de lo que te dije... Lo siento. Quizás debí expersar mis sentimientos en su totalidad cuando fue el momento. "Hay un tren, pasa una vez" No paro de escucharlo en mi cabeza.

No obstante, quizás conseguí lo que me proponía. Quizás era mejor así. No lo sé, y no quiero saberlo. Sólo sé que sólo quería protegerte a ti de mi y mi circunstancia. De mi entorno hostil. De esos homies, homies homies. Tan crueles y divertidos que no podría haberlos parado y me habrías odiado más de lo que ya me odias por no darte lo que me pedías.

Me gustaría escaparme contigo y demostrarte que soy capaz de todo lo que me pidas. Pero no puede ser.
Me gustaría que estuvieras aquí conmigo y no con el que estás ahora. Pero no puede ser.
Me gustaría que recordases que el loco soy yo, pero te olvidas en cuanto hablamos y empiezas otra vez a atacarme y a guardarme rencor por lo que casi fuimos y no fuimos.

Tantas cosas me gustarían... Tantas que no sé por dónde empezar. La primera debería ser olvidarme de mí y mis mierdas.

Levar el ancla.

Me equivoqué desde el principio. No supe reconocer mi error, mientras otros observaban cómo continuaba mi camino, aún equivocado. Ojalá mis amigos fueran más allá y no se quedaran en el respeto del no incordiar. "No te he dicho ná pa no molestarte" no es una frase que me aliente. Preferiría sentir la vergüenza de mi error y ser capaz de enmendarme y aprender de mi mísmo, que seguir andando por una senda torcida e inestable. No digo que el error sea algo que debamos borrar de nosotros, simplemente digo que prefiero que me corrijan a equivocarme y que no me corrija nadie.

A veces me corrijo yo solo. Como un loco agarrándose la mano. Quiero tocar, pero no me dejo. Quiero jugar, pero me quedo sentado. Quiero saltar, pero me agarro al suelo.
A veces pienso que no haciendo sentir a los demás les ahorro sufrimiento. No me siento capaz de satisfacer a una persona. En ningún aspecto. Siento que mi ego me consume por mi propia soledad. Me encierro en mi mísmo sin poder si quiera darme cuenta de que los demás se dan cuenta de mi situación y no saben ayudarme. Pero lo intentan. Y doy gracias por ello.

A veces pienso conocer la solución a mis problemas de ánimo, pero no consigo acceder a la prueba de fé. Si fuese tan sencillo... Realmente lo es, pero yo lo complico, por idiota.

Si tan sólo tuviera un buen maestro... ¡Cuántas cosas lograría! Pero ser autodidacta hoy día no te lleva a ningún lado. Así me va, que me hundo en mis propios recuerdos. Cuando pensaba que los sentimientos de ciertas personas podían llegar a ser reales, me encuentro con desagradables, aunque evidentes, relaciones y resultados. Las personas somos previsibles e imprevisibles al mismo tiempo. Cuando se trata de hacerle caso al duende, nadie sabe por dónde vamos a salir.

Si tan sólo tuviera un buen maestro...

domingo, 9 de mayo de 2010

Desde que tengo consciencia.

Desde que tengo consciencia de quién soy. Desde que soy capaz de reconocerme en el espejo y reconocer lo que soy y todo aquello que me rodea. Desde que soy capaz de comprender y aceptar ideas. Desde que abrí mi corazón al mundo, no he cesado de pensar en cómo alcanzar la plenitud de mi satisfacción personal.

He pasado por bastantes etapas sin tener muy claro de hacia dónde me dirigía, dónde acabaría o cómo saldría parado de esa etapa. No le temo al mañana. No le temo a la muerte. No le temo al dolor. Me temo a mí mismo y a lo que pueda hacer a los que quiero y me quieren. Algo normal, dentro de lo que cabe.

Tengo 20 años. Sé que soy joven. Y sé que la impaciencia es algo normal en la juventud. Pero me siento frustrado. Nada de lo que me gustaría que fuese mi vida es. He entablado montones de amistades, pero no sé con quién debería estar. Sé que los amigos vienen y van, algunos se quedan, otros es mejor que sólo sean de paso.

Me voy por las ramas.

No puedo correr y huir. No puedo cambiar radicalmente. He de ser consecuente con mis decisiones. En eso consiste ser responsable, ¿no? Odio la sociedad en la que vivimos. Odio el sistema capitalista, el consumismo y el individualismo. Pero es lo único que me alimenta. ¿De qué me sirve reflexionar? En esta sociedad si piensas demasiado te tachan de raro. Si le das demasiadas vueltas a las cosas eres tonto. Se vive mejor sin pensar en las consecuencias de tus decisiones. Pero me siento incapaz de ser así. En mi mente está siempre presente el equilibrio. Pero casi nunca lo siento en cuerpo y alma. Veo como la balanza se inclina a favor de los que manipulan y los que tienen poder, mientras los del otro lado se agarran para no caer por la frenética marcha de la sociedad.

Te echas una novia, te la tiras, le pones los cuernos unas cuantas veces, le dices que la quieres de verdad, la dejas, te tiras a otras cuantas, vuelves con ella, le pones los cuernos, vuelves a recordarle que la quieres de verdad y te acabas casando con ella para repetir el ciclo. Y no digo que ella no haga lo mismo.

De todas formas, eso ya es costumbre en nuestra sociedad, así que no entraré en ello.

Quiero dejar constancia de que, desde siempre, me siento incapaz de transmitir mis verdaderos sentimientos, pero para mí, los sentimientos de los demás están a flor de piel, y los entiendo. Soy capaz de ponerme en su lugar y respetar sus decisiones. No obstante, no soy capaz de respetar las mías. No controlo mis propios impulsos. Voy encaminado a descarrilarme por querer ir muy deprisa. Necesito relajarme y no encuentro cómo. Demasiada droga en esta sociedad como para no consumir...