Anda y que les follen. Que se pierdan en su propio pozo. Que caigan como debe ser. Pienso que habrá justicia, pero no. No he de pensar en eso. He de decidirme. Haga lo que haga no les va a gustar, entonces, ¿qué más da liarla, que agachar la cabeza? Se la tenía que liar sólo por lo que nos han hecho pasar.
Ojo por ojo diente por diente. Sed de sufrimiento es lo que me pide la furia de mi interior. Pero no lo voy a hacer. No les voy a dar una excusa para dar el paso. No.
Les ofrecimos seguir. Les ofrecimos aprender. Obtuvimos premios sin merecerlos. Obtuvimos fama por muy poco, y así se lo han creído, que ahora me tratan con condescendencia, con distancia, con incomprensión. Sólo por escoger yo mi camino, por ver que mi futuro inmediato podía ser una mierda e intentar remediarlo, sólo por querer conocerme, me dejan de lado y además, intentan convencerme de lo tonto que soy y de lo tontos que son los que me acompañan. Comedme los huevos. Sé que no leerán esto, pero no me importa. Sé que soy capaz de romper del todo con ellos. Sé que nada va a ser igual después de esto. Y ya no me importa. No me importa porque me han demostrado que ellos ya no importan, para nadie, salvo para ellos mismos.
¿Qué eres? ¿Cómo se siente una pieza que no encaja en el puzzle? ¿Cómo pueden tener aspiraciones de no hacer nada? ¿Dónde está la ambición? No son hombres, pero aún están a tiempo. No obstante, a mí ya no me hace gracia ser como ellos. Yo no soy lo que era. Os lo dije. Así que no me digáis que no os avisé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario