La historia se repite. Me encuentro una y otra vez en situaciones que no dependen de mí. Soy un mero espectador de mi propia vida. Es curioso cómo a veces no podemos controlar el devenir de ciertos acontecimientos. No puedes evitar que te amenacen o que te intenten golpear si ya lo habían planeado. La interacción de otras personas en nuestras vidas es crucial. Pero más crucial es permitir esa interacción o no.
Alejarse es tan fácil como acercarse. Lo difícil es hacerlo cuando no quieres. No importa dónde vaya. El pensamiento vuelve. Esa sensación de "ya está", "se acabó", "se fué"... Me siento vacío. Parece como si hubiese abierto la puerta de una habitación, hubiese entrado sin mirar y me hubiera dado cuenta ahora de que estaba cayendo al vacío.
To por ir fumao.
¿De qué me sirve pedir perdón si lo hechos son imperdonables? ¿De qué me sirve excusarme si las palabras dejaron de valer hace mucho tiempo? Ahora sólo importa seguir adelante; buscarse otra esquina a la que ir a jugar, a fumar, a pensar, a soñar... Pero vaya donde vaya...
Esté con quien esté. Hable con quien hable. Hay distancia. Miradas que no entienden el trasfondo de detrás. Gestos que transmiten pura incomprensión. Dicen por ahí que la felicidad y la amistad son sueños e ideales que no se dan en la realidad. Pienso que es por eso por lo que tenemos que luchar, no obstante, pocas fuerzas tengo yo solo, como para poder tirar p'alante.
To por ir fumao.
No hay comentarios:
Publicar un comentario