Van por la vida derrapando. Arrasando con quien se cruza en su camino. Te apartan como a una rama que bloquea el camino en la selva. Con los ojos desorbitados, la boca dormida y un sintético sudor, nos invaden y nos joden a placer. ¿Acaso necesitamos drogarnos para sentir nuevas experiencias? ¿Es pelearse a muerte una nueva experiencia? ¿Es destruir la vida de los que te rodean una nueva experiencia? ¿Puede considerarse parte de la experiencia poner en peligro tu propia salud?
Tengo principios. Puedo vender mis principios. Por dinero. Por sexo. Por un beso. Por un canuto. Por una cerveza. Pero jamás los venderé por una raya.
Tengo dinero. Poco, pero tengo. Puedo comprar muchas cosas. Entre ellas droga. Puedo comprar gran variedad de drogas porque tengo acceso a ellas. Puedo consumirlas. Tengo conocidos que consumen. Pero no por ello las consumo.
Tengo límites. Uno de ellos es el amor propio. No pienso infectarme. No quiero coca en mi cerebro.
Tengo principios. Puedo vender mis principios. Por dinero. Por sexo. Por un beso. Por un canuto. Por una cerveza. Pero jamás los venderé por una raya.
Tengo dinero. Poco, pero tengo. Puedo comprar muchas cosas. Entre ellas droga. Puedo comprar gran variedad de drogas porque tengo acceso a ellas. Puedo consumirlas. Tengo conocidos que consumen. Pero no por ello las consumo.
Tengo límites. Uno de ellos es el amor propio. No pienso infectarme. No quiero coca en mi cerebro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario