Y aquí me encuentro de nuevo. Inmerso en mi propia paranoia. Destruyendo poco a poco las neuronas que tengo. Pagando a plazos mi vida. Perdiendo el sentido. Siendo yo.
Descontrolo cuanto conozco para luego cogerlo de nuevo y mantenerlo cerca. Demuestro mi capacidad de convergencia cuando aquellos que intentan enrevesar la situación para inclinar la balanza a su favor se dan de bruces con un muro de incomprensión que es mi cara, mis gestos, mis emociones. No sabrán jamás lo que pienso, salvo que yo les dé una idea. Más lejos que nunca, y más cerca de lo que jamás estarán.
La actitud lo es todo. Aun cuando no puedas controlarla. Incluso si todo lo que haces se vuelve del revés, la actitud siempre positiva, siempre eficiente, siempre decidido.
Siguen equivocándose conmigo, todo porque se les permite. No me importa, nunca me ha importado. Algo que me importa es la verdad y, por consiguiente, la mentira. Si me miras a los ojos, no me mientas. Si confías en mí, no me mientas. Si quieres algo de mí, no me mientas. Pero no se pueden transmitir las intenciones a todos, es lo malo de no expresar ciertos pensamientos.
Una vez más me encuentro en una fase transitoria, esperando, al acecho, controlando mi entorno, escuchando atentamente, moviendo los hilos sin que se me vea, pero... ¿Para qué? Prefiero quedarme sólo que aguantar miradas complacientes, pero incomprensivas.
Descontrolo cuanto conozco para luego cogerlo de nuevo y mantenerlo cerca. Demuestro mi capacidad de convergencia cuando aquellos que intentan enrevesar la situación para inclinar la balanza a su favor se dan de bruces con un muro de incomprensión que es mi cara, mis gestos, mis emociones. No sabrán jamás lo que pienso, salvo que yo les dé una idea. Más lejos que nunca, y más cerca de lo que jamás estarán.
La actitud lo es todo. Aun cuando no puedas controlarla. Incluso si todo lo que haces se vuelve del revés, la actitud siempre positiva, siempre eficiente, siempre decidido.
Siguen equivocándose conmigo, todo porque se les permite. No me importa, nunca me ha importado. Algo que me importa es la verdad y, por consiguiente, la mentira. Si me miras a los ojos, no me mientas. Si confías en mí, no me mientas. Si quieres algo de mí, no me mientas. Pero no se pueden transmitir las intenciones a todos, es lo malo de no expresar ciertos pensamientos.
Una vez más me encuentro en una fase transitoria, esperando, al acecho, controlando mi entorno, escuchando atentamente, moviendo los hilos sin que se me vea, pero... ¿Para qué? Prefiero quedarme sólo que aguantar miradas complacientes, pero incomprensivas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario