Anda y que les follen. Que se pierdan en su propio pozo. Que caigan como debe ser. Pienso que habrá justicia, pero no. No he de pensar en eso. He de decidirme. Haga lo que haga no les va a gustar, entonces, ¿qué más da liarla, que agachar la cabeza? Se la tenía que liar sólo por lo que nos han hecho pasar.
Ojo por ojo diente por diente. Sed de sufrimiento es lo que me pide la furia de mi interior. Pero no lo voy a hacer. No les voy a dar una excusa para dar el paso. No.
Les ofrecimos seguir. Les ofrecimos aprender. Obtuvimos premios sin merecerlos. Obtuvimos fama por muy poco, y así se lo han creído, que ahora me tratan con condescendencia, con distancia, con incomprensión. Sólo por escoger yo mi camino, por ver que mi futuro inmediato podía ser una mierda e intentar remediarlo, sólo por querer conocerme, me dejan de lado y además, intentan convencerme de lo tonto que soy y de lo tontos que son los que me acompañan. Comedme los huevos. Sé que no leerán esto, pero no me importa. Sé que soy capaz de romper del todo con ellos. Sé que nada va a ser igual después de esto. Y ya no me importa. No me importa porque me han demostrado que ellos ya no importan, para nadie, salvo para ellos mismos.
¿Qué eres? ¿Cómo se siente una pieza que no encaja en el puzzle? ¿Cómo pueden tener aspiraciones de no hacer nada? ¿Dónde está la ambición? No son hombres, pero aún están a tiempo. No obstante, a mí ya no me hace gracia ser como ellos. Yo no soy lo que era. Os lo dije. Así que no me digáis que no os avisé.
jueves, 24 de junio de 2010
Soy un lila.
Está claro. Hay que ir avasallando por la vida. Demostrando superioridad, pero con creces. Olvidándonos del respeto, de la consideración hacia los demás, del qué dirán, de la opinión que los demás guarden de nosotros... Todo ello a la mierda. ¿Por qué? Por el simple hecho de que lo único que importa en este mundo es el yo, yo y yo, y lo que me puedas dar.
Tanto ego me cansa. Estoy quemado de las bromas de soy la poya, soy la mierda. Centrémonos en otra cosa, por favor. Estoy cansado de mi soledad. Estoy cansado de mi encerrona. ¿Qué tiene que pasarme para que me decida por estar agusto?
Será la época de exámenes, o el calor. No sé. Sólo sé que el malo siempre vuelve, y aquí estoy yo pa' hacerle frente. Porque así soy yo. El único tonto que, aún pudiendo evitar algunos problemas, se enfrenta a ellos para intentar solucionarlos, aunque no pueda. Y los que debe enfrentarse los deja apartados y se le va el tren. Y es que he tenido que esperar tanto tiempo y repetir el experimento tantas veces para darme cuenta de lo falsos que son... Que ya me lo tengo que creer porque ciego no soy.
Y es que soy un lila.
Soy consciente de muchas intenciones implícitas, pero no me sirvo de ellas. Todo por mantener la estabilidad del entorno. El equilibrio no existe. ¿Cuántas veces he de repetírmelo? Todos somos agentes del caos, así es el ser humano. Pretendemos administrar justicia, pero la justicia no está en nuestras manos, pues sólo pensamos en los intereses. Un ser humano no puede equilibrar la balanza, ha de ir de la mano de la naturaleza para poder conseguir reparar el error.
Creo en el Kharma, pero no como tal. Creo en el hecho de que si eres capaz de decidir correctamente puedes evitarte muchos problemas. Pero bueno, cada vez pienso que me equivoco demasiado para lo mucho que pienso las cosas. Debería pensar menos, fumar menos, y hablar más. Pero... Me siento solo y la única que me besa es MJ. Qué le voy a hacer si soy un malafollá.
Bah, más que malafollá, soy un lila.
Tanto ego me cansa. Estoy quemado de las bromas de soy la poya, soy la mierda. Centrémonos en otra cosa, por favor. Estoy cansado de mi soledad. Estoy cansado de mi encerrona. ¿Qué tiene que pasarme para que me decida por estar agusto?
Será la época de exámenes, o el calor. No sé. Sólo sé que el malo siempre vuelve, y aquí estoy yo pa' hacerle frente. Porque así soy yo. El único tonto que, aún pudiendo evitar algunos problemas, se enfrenta a ellos para intentar solucionarlos, aunque no pueda. Y los que debe enfrentarse los deja apartados y se le va el tren. Y es que he tenido que esperar tanto tiempo y repetir el experimento tantas veces para darme cuenta de lo falsos que son... Que ya me lo tengo que creer porque ciego no soy.
Y es que soy un lila.
Soy consciente de muchas intenciones implícitas, pero no me sirvo de ellas. Todo por mantener la estabilidad del entorno. El equilibrio no existe. ¿Cuántas veces he de repetírmelo? Todos somos agentes del caos, así es el ser humano. Pretendemos administrar justicia, pero la justicia no está en nuestras manos, pues sólo pensamos en los intereses. Un ser humano no puede equilibrar la balanza, ha de ir de la mano de la naturaleza para poder conseguir reparar el error.
Creo en el Kharma, pero no como tal. Creo en el hecho de que si eres capaz de decidir correctamente puedes evitarte muchos problemas. Pero bueno, cada vez pienso que me equivoco demasiado para lo mucho que pienso las cosas. Debería pensar menos, fumar menos, y hablar más. Pero... Me siento solo y la única que me besa es MJ. Qué le voy a hacer si soy un malafollá.
Bah, más que malafollá, soy un lila.
lunes, 21 de junio de 2010
Las cosas cambian
Ya no soy lo que era. Ya no soy el mismo que se dedicaba a perder la cabeza con los colocones. Ahora controlo, en cierto modo, lo que hago y lo que quiero hacer. Después de todo, la encerrona siempre funciona. O te jodes o te jodes. No te dejan otra opción. Pues... Dentro de lo malo, lo menos malo es lo mejor. El problema es cuando se agota la paciencia y ya no queda otra que echar a correr y olvidarse. No quiero más esa mierda. No quiero más estar con la misma gente toda la noche para acabar preguntándome en la cama por qué no les dije que no. No me apetece. Quiero conocerme conociendo gente. No quiero conocerme escuchando las mismas bobadas que escupen los bobos de siempre. Ese entorno que a algunos les encanta sólo es el entorno que los mira. Yo no quiero que me miren. No quiero que me miren más. Yo sólo quiero formar parte del momento, pero con algunos el momento son ellos y sus bobadas.
Resulta que luego la culpa la tengo yo. Por decir la verdad. Por decir lo que pienso de lo que hacen y lo que han dicho. Se dan cuenta de que yo no tengo ya la cabeza en esas cosas. ¿Sabes qué? Que no me importa que ya no me quieran. Ya no me importa perder a los que dicen ser mis amigos, porque sólo lo son de palabra. Los amigos de verdad no cambian. Yo cambié para ellos. Porque lo necesitaba. No podría seguir estando a su lado actuando, haciendo como que todo va bien.
No. No va bien. Mi vida va. Pero yo no voy con ella. Hace demasiado que nadie me toca el corazón, porque no lo enseño. Me he vuelto incapaz de transmitir lo que siento. Incapaz de compartir mi interior. Todo por proteger a los demás de mi locura. Cuando mi locura es sólo una apariencia, no es real, mi locura es un exceso de cordura en la frenética vida que llevamos.
Poder pensar en ti mismo es todo un lujo. No nos damos cuenta, pero somos privilegiados al poder escoger nuestra forma de pensar. Esa libertad, es mi cruz. A veces pienso que debería de perderme y olvidarme de todo, para estar solo con mi triste ser. Pero las cosas cambian. Mi vida da giros inesperados y ¿qué puedo hacer yo? Intento sonreír pero no puedo, no puedo si no estás aquí.
Resulta que luego la culpa la tengo yo. Por decir la verdad. Por decir lo que pienso de lo que hacen y lo que han dicho. Se dan cuenta de que yo no tengo ya la cabeza en esas cosas. ¿Sabes qué? Que no me importa que ya no me quieran. Ya no me importa perder a los que dicen ser mis amigos, porque sólo lo son de palabra. Los amigos de verdad no cambian. Yo cambié para ellos. Porque lo necesitaba. No podría seguir estando a su lado actuando, haciendo como que todo va bien.
No. No va bien. Mi vida va. Pero yo no voy con ella. Hace demasiado que nadie me toca el corazón, porque no lo enseño. Me he vuelto incapaz de transmitir lo que siento. Incapaz de compartir mi interior. Todo por proteger a los demás de mi locura. Cuando mi locura es sólo una apariencia, no es real, mi locura es un exceso de cordura en la frenética vida que llevamos.
Poder pensar en ti mismo es todo un lujo. No nos damos cuenta, pero somos privilegiados al poder escoger nuestra forma de pensar. Esa libertad, es mi cruz. A veces pienso que debería de perderme y olvidarme de todo, para estar solo con mi triste ser. Pero las cosas cambian. Mi vida da giros inesperados y ¿qué puedo hacer yo? Intento sonreír pero no puedo, no puedo si no estás aquí.
viernes, 18 de junio de 2010
Por el bien de todos.
Hoy ha sido un día en el que podría haber aprovechado parte de mi energía en algo productivo y, en lugar de eso, me he dedicado a cultivar mi sociabilidad para ver si podía despejarme la cabeza. Ultimamente la tengo más en otros ojos.
El parloteo sobre nada en concreto atrae al besugo a hacerse el sabihondo. Amenudo dejo claro que no me importa equivocarme y que sé que puede que me equivoque al pensar sobre una diferencia con mi actitud, pero hay cosas que personalmente no atribuyo a la forma de ser sino a la actitud social que tienes, a tu jodido ánimo y el que compartes con los demás.
Donde me encuentre no importa, lo que importa es la compañía y lo que somos juntos. Descaradamente desagradeces la compañía cuando optas por dejarte llevar por la ira y tu malestar, contigo mismo o con cualquier otro, y lo enfocas hacia los que te acompañan en un fracasado intento por expresarte.
Cada vez lo pienso más. Yo no soy nadie para decirle a nadie cómo ha de hacer nada, pero la intención del consejo, de la ayuda con buen final con un ápice de altruismo, induce a la aparición del típico corrector y entonces me encuentro con que hay molestia y recelo por el saberhacer y el recordar la ausencia de conocimientos, poniendo así en evidencia los fallos de los demás. La cosa no va así. No se trata de... "Ahora todos saben que no sé darle a la pelota"; si no sabes, no sabes. Y a mí no me importa compartir y transmitir los conocimientos que poseo sobre el mundo que me rodea. ¿Por qué no dialogar y reconocer los defectos de uno? Expresar lo que sientes y olvidarte del resto, sólo aprender sobre ti y lo que ya conoces.
La vida está para eso. Porque así es el hombre. Un depredador. Y así soy yo. Un esagerao.
El parloteo sobre nada en concreto atrae al besugo a hacerse el sabihondo. Amenudo dejo claro que no me importa equivocarme y que sé que puede que me equivoque al pensar sobre una diferencia con mi actitud, pero hay cosas que personalmente no atribuyo a la forma de ser sino a la actitud social que tienes, a tu jodido ánimo y el que compartes con los demás.
Donde me encuentre no importa, lo que importa es la compañía y lo que somos juntos. Descaradamente desagradeces la compañía cuando optas por dejarte llevar por la ira y tu malestar, contigo mismo o con cualquier otro, y lo enfocas hacia los que te acompañan en un fracasado intento por expresarte.
Cada vez lo pienso más. Yo no soy nadie para decirle a nadie cómo ha de hacer nada, pero la intención del consejo, de la ayuda con buen final con un ápice de altruismo, induce a la aparición del típico corrector y entonces me encuentro con que hay molestia y recelo por el saberhacer y el recordar la ausencia de conocimientos, poniendo así en evidencia los fallos de los demás. La cosa no va así. No se trata de... "Ahora todos saben que no sé darle a la pelota"; si no sabes, no sabes. Y a mí no me importa compartir y transmitir los conocimientos que poseo sobre el mundo que me rodea. ¿Por qué no dialogar y reconocer los defectos de uno? Expresar lo que sientes y olvidarte del resto, sólo aprender sobre ti y lo que ya conoces.
La vida está para eso. Porque así es el hombre. Un depredador. Y así soy yo. Un esagerao.
martes, 15 de junio de 2010
Got to Work
Sé el mejor. Sé el único. Sé el primero...
Fácil decirlo. Difícil conseguirlo.
Los EE.UU. nos venden la imagen de lo mejor, lo más, la mayor calidad... Pero todo eso, ¿de qué sirve? Para ganar dinero, por supuesto. Y es que en esta sociedad no eres nada si no tienes dinero. Necesitamos el dinero para poder sobrevivir, para poder seguir adelante con nuestras vidas. Para ganar dinero hay que trabajar. O eso dicen.
Yo quiero trabajar. Pero no para ganar dinero, sino para sentirme pleno, completo. Quiero demostrarme a mí mismo que valgo, aunque no lo piense. Aunque algunos digan que valgo mucho, no valgo nada. Ahora no valgo nada. Tengo que trabajar. Tengo que trabajar mucho más.
Dejar atrás el ocio constante, la diversión 24/7 , las salidas diarias, etc. Hay que olvidarse de lo que quieres, para centrarse en lo que necesitas.
Tengo que trabajar.
Fácil decirlo. Difícil conseguirlo.
Los EE.UU. nos venden la imagen de lo mejor, lo más, la mayor calidad... Pero todo eso, ¿de qué sirve? Para ganar dinero, por supuesto. Y es que en esta sociedad no eres nada si no tienes dinero. Necesitamos el dinero para poder sobrevivir, para poder seguir adelante con nuestras vidas. Para ganar dinero hay que trabajar. O eso dicen.
Yo quiero trabajar. Pero no para ganar dinero, sino para sentirme pleno, completo. Quiero demostrarme a mí mismo que valgo, aunque no lo piense. Aunque algunos digan que valgo mucho, no valgo nada. Ahora no valgo nada. Tengo que trabajar. Tengo que trabajar mucho más.
Dejar atrás el ocio constante, la diversión 24/7 , las salidas diarias, etc. Hay que olvidarse de lo que quieres, para centrarse en lo que necesitas.
Tengo que trabajar.
lunes, 14 de junio de 2010
Wherever we Go
La historia se repite. Me encuentro una y otra vez en situaciones que no dependen de mí. Soy un mero espectador de mi propia vida. Es curioso cómo a veces no podemos controlar el devenir de ciertos acontecimientos. No puedes evitar que te amenacen o que te intenten golpear si ya lo habían planeado. La interacción de otras personas en nuestras vidas es crucial. Pero más crucial es permitir esa interacción o no.
Alejarse es tan fácil como acercarse. Lo difícil es hacerlo cuando no quieres. No importa dónde vaya. El pensamiento vuelve. Esa sensación de "ya está", "se acabó", "se fué"... Me siento vacío. Parece como si hubiese abierto la puerta de una habitación, hubiese entrado sin mirar y me hubiera dado cuenta ahora de que estaba cayendo al vacío.
To por ir fumao.
¿De qué me sirve pedir perdón si lo hechos son imperdonables? ¿De qué me sirve excusarme si las palabras dejaron de valer hace mucho tiempo? Ahora sólo importa seguir adelante; buscarse otra esquina a la que ir a jugar, a fumar, a pensar, a soñar... Pero vaya donde vaya...
Esté con quien esté. Hable con quien hable. Hay distancia. Miradas que no entienden el trasfondo de detrás. Gestos que transmiten pura incomprensión. Dicen por ahí que la felicidad y la amistad son sueños e ideales que no se dan en la realidad. Pienso que es por eso por lo que tenemos que luchar, no obstante, pocas fuerzas tengo yo solo, como para poder tirar p'alante.
To por ir fumao.
Alejarse es tan fácil como acercarse. Lo difícil es hacerlo cuando no quieres. No importa dónde vaya. El pensamiento vuelve. Esa sensación de "ya está", "se acabó", "se fué"... Me siento vacío. Parece como si hubiese abierto la puerta de una habitación, hubiese entrado sin mirar y me hubiera dado cuenta ahora de que estaba cayendo al vacío.
To por ir fumao.
¿De qué me sirve pedir perdón si lo hechos son imperdonables? ¿De qué me sirve excusarme si las palabras dejaron de valer hace mucho tiempo? Ahora sólo importa seguir adelante; buscarse otra esquina a la que ir a jugar, a fumar, a pensar, a soñar... Pero vaya donde vaya...
Esté con quien esté. Hable con quien hable. Hay distancia. Miradas que no entienden el trasfondo de detrás. Gestos que transmiten pura incomprensión. Dicen por ahí que la felicidad y la amistad son sueños e ideales que no se dan en la realidad. Pienso que es por eso por lo que tenemos que luchar, no obstante, pocas fuerzas tengo yo solo, como para poder tirar p'alante.
To por ir fumao.
sábado, 12 de junio de 2010
Enemigo Público
La elección lo es todo.
Nos metemos en una mina sin saber si hay oro.
Quiero la gloria de vencer al toro.
Quiero saber si puedo.
Quiero quemar mi ego.
Quiero apretar con rabia y explotar el globo.
¡Quiero tenerlo todo!
Quiero subir a lo más alto, jugar con fuego y caer al fondo.
Quiero olvidarme de quién soy.
Quiero olvidarme de esos toys.
Quiero olvidarme de la sed de plomo.
Dónde estoy y adónde voy
son detalles que no importan.
Nadie quiere a un picha floja.
Sin familia no hay corona.
Si te equivocas.
Si no explotas cuando toca,
asume la derrota.
La vida es corta.
Tienes pa rato si te pones a la cola.
La Cosa Nostra nos controla.
Eh!
Dime quién va a dar na por nadie.
Nos metemos en una mina sin saber si hay oro.
Quiero la gloria de vencer al toro.
Quiero saber si puedo.
Quiero quemar mi ego.
Quiero apretar con rabia y explotar el globo.
¡Quiero tenerlo todo!
Quiero subir a lo más alto, jugar con fuego y caer al fondo.
Quiero olvidarme de quién soy.
Quiero olvidarme de esos toys.
Quiero olvidarme de la sed de plomo.
Dónde estoy y adónde voy
son detalles que no importan.
Nadie quiere a un picha floja.
Sin familia no hay corona.
Si te equivocas.
Si no explotas cuando toca,
asume la derrota.
La vida es corta.
Tienes pa rato si te pones a la cola.
La Cosa Nostra nos controla.
Eh!
Dime quién va a dar na por nadie.
Si por mí fuera...
Todo lo cambiaría. El contexto. El escenario. Los actores y sus roles. El vestuario y los peinados. Pero en mi mano está lo que yo veo. Y lo que veo suele ser lo malo. Sonrío por lo bueno y me callo por lo malo. No debería callarme lo que siento, pero a veces es mejor dejar pasar el tiempo y dar paso al olvido que generar el caos por un capricho.
No sé dónde estoy ahora mismo. Sólo sé que aunque intente controlarme no lo consigo y los hechos me demuestran que no lo conseguiré. Asumo mi derrota y asumo mis errores, pero no puedo asumir que me reproche algo que intenté evitar pero no lo conseguí.
¿Por qué tengo que actuar en contra de mi voluntad? ¿Por qué soy incapaz de dejarme llevar? Sólo quiero disfrutar, pero no me dejo, por salvar a los demás y lo que pueda llegar a pasarles si soy yo quien hace lo que le sale de dentro siempre que puede.
He sido precavido durante casi toda mi vida. He hecho gilipolleces. He hecho locuras. He ido detrás de lo imposible por si conseguía lo que necesitaba. Pero casi siempre fracasé. Nunca he ganado nada. Premios y mierdas de esas... Sí, me han premiado, pero cuando he formado parte de un colectivo. Por mis propios méritos nunca me he comido una mierda. Pero eso sólo es porque soy un mierdas. Un perro vago y desconfiado.
Como casi siempre, me callaré. Agacharé la cabeza para facilitar el proceso y dejaré que pase el tiempo. Tragándome la sangre que me brota de dentro, para que no puedan ver que hay heridas que no se curarán con el tiempo, ni con ungüentos; sólo con besos.
Lamento haberte permitido lo que te permití por no haber querido ser maligno contigo en el primer minuto que te conocí. Sería todo mucho más sencillo ahora, y pudo haber sido mucho más fácil todo de no ser quien soy y de no estar con quien estoy.
Si me rodean superficiales qué le voy a hacer. Yo no soy así. Yo escojo mis compañías y ahora estoy haciéndolo. Es por eso por lo que no quiero seguir viéndolos. Es por eso por lo que controlo lo que digo, para no provocar un ataque sin motivo, una burla, un insulto que parece divertido.
Dejémoslo a un lado ya. Esto ha sido una tortura para todos. Estaré loco y solo hasta el final.
No sé dónde estoy ahora mismo. Sólo sé que aunque intente controlarme no lo consigo y los hechos me demuestran que no lo conseguiré. Asumo mi derrota y asumo mis errores, pero no puedo asumir que me reproche algo que intenté evitar pero no lo conseguí.
¿Por qué tengo que actuar en contra de mi voluntad? ¿Por qué soy incapaz de dejarme llevar? Sólo quiero disfrutar, pero no me dejo, por salvar a los demás y lo que pueda llegar a pasarles si soy yo quien hace lo que le sale de dentro siempre que puede.
He sido precavido durante casi toda mi vida. He hecho gilipolleces. He hecho locuras. He ido detrás de lo imposible por si conseguía lo que necesitaba. Pero casi siempre fracasé. Nunca he ganado nada. Premios y mierdas de esas... Sí, me han premiado, pero cuando he formado parte de un colectivo. Por mis propios méritos nunca me he comido una mierda. Pero eso sólo es porque soy un mierdas. Un perro vago y desconfiado.
Como casi siempre, me callaré. Agacharé la cabeza para facilitar el proceso y dejaré que pase el tiempo. Tragándome la sangre que me brota de dentro, para que no puedan ver que hay heridas que no se curarán con el tiempo, ni con ungüentos; sólo con besos.
Lamento haberte permitido lo que te permití por no haber querido ser maligno contigo en el primer minuto que te conocí. Sería todo mucho más sencillo ahora, y pudo haber sido mucho más fácil todo de no ser quien soy y de no estar con quien estoy.
Si me rodean superficiales qué le voy a hacer. Yo no soy así. Yo escojo mis compañías y ahora estoy haciéndolo. Es por eso por lo que no quiero seguir viéndolos. Es por eso por lo que controlo lo que digo, para no provocar un ataque sin motivo, una burla, un insulto que parece divertido.
Dejémoslo a un lado ya. Esto ha sido una tortura para todos. Estaré loco y solo hasta el final.
Fuego.
¿Dónde están las llamas en las que he de arder? ¿Cuándo saltará la chispa? ¿Soy yo quien tiene que escoger el momento? Me siento sucio por indeciso. Por intentar maquillar la realidad y oprimirme. Por no dejarme llevar para evitar lo inevitable. Por ir por el camino que no me sale de la poya cambiar. Por pisar firme y asumir mis errores.
Estoy podrido. Aunque lo intente, jamás podré redimirme. No hasta que me acepte tal y como soy. Cuando reconozca qué es lo que quiero y lo que no quiero. Cuando sea capaz de dejar a un lado las niñerías del recuerdo y la infancia y ser realista. Tomar decisiones no es tarea fácil pero hay que ser ágil. Hay un tren, pasa una vez...
Ahora que me expreso, hiero. Porque soy árido y duro de labrar. La tierra y las raíces me succionan y me ahogan. Porque soy débil de voluntad. Podría ser bipolar, no sé, sólo sé que lo que menos quiero hacer es lo que debo hacer. Me enseñaron a saber distinguirlo y a completar el deber. Aceptar los resultados y mejorarlos. Pero no me enseñaron a sentirme satisfecho. A quererme y a querer. A dar besos. A decir cumplidos. A dar caricias.
Sólo por salvar un culo de pincharse con una chincheta me siento yo antes y me callo. Muerdo fuerte cuando me reprimo. Últimamente la mandíbula ejercito. Sólo cuando arda la llama en el pecho seré capaz de demostrarlo todo. Sólo cuando sude mi espíritu seré capaz de dejar a un lado las consecuencias y las condiciones.
Quema mi alma y quema mi odio.
Quema mis manos y quema mis ojos.
Quema mis labios y espárcelo todo.
Estoy podrido. Aunque lo intente, jamás podré redimirme. No hasta que me acepte tal y como soy. Cuando reconozca qué es lo que quiero y lo que no quiero. Cuando sea capaz de dejar a un lado las niñerías del recuerdo y la infancia y ser realista. Tomar decisiones no es tarea fácil pero hay que ser ágil. Hay un tren, pasa una vez...
Ahora que me expreso, hiero. Porque soy árido y duro de labrar. La tierra y las raíces me succionan y me ahogan. Porque soy débil de voluntad. Podría ser bipolar, no sé, sólo sé que lo que menos quiero hacer es lo que debo hacer. Me enseñaron a saber distinguirlo y a completar el deber. Aceptar los resultados y mejorarlos. Pero no me enseñaron a sentirme satisfecho. A quererme y a querer. A dar besos. A decir cumplidos. A dar caricias.
Sólo por salvar un culo de pincharse con una chincheta me siento yo antes y me callo. Muerdo fuerte cuando me reprimo. Últimamente la mandíbula ejercito. Sólo cuando arda la llama en el pecho seré capaz de demostrarlo todo. Sólo cuando sude mi espíritu seré capaz de dejar a un lado las consecuencias y las condiciones.
Quema mi alma y quema mi odio.
Quema mis manos y quema mis ojos.
Quema mis labios y espárcelo todo.
viernes, 11 de junio de 2010
El Presidente del Club de las Refritas
Será que huelo raro... No sé.
Será por como miro... No sé.
Será por como ando... No sé.
Sólo sé que me miran de reojo.
Cuando paso y me hago el tonto, insisten.
Cuando olvido y sigo el rollo, se flipan.
Interpretan señales que no existen.
Me agarra la mano,
me mira con ojos de psicópata y sonríe.
Me tiemblan las piernas sólo de pensar que puede pasar si soy simpático, si cuento un chiste.
No hay sitio donde huir, ellas saben que lo tengo y que nadie más lo toca.
Aunque yo diga que no. Ella persiste. Te dije que en mi vida no quiero droga y ella lo arregla con un chicle. Coño, te lo dije, si ahora hueles raro pretendes que yo haga como que no eres como un quiste.
Resulta más que extraño que hasta cuando acerco el culo al baño está Rambo vigilando.
Cagüen la puta. Tendré que usar la excusa de yo fumo mucha yerba no hagas caso de mi lengua ni de na de lo que escupa.
Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Cuando no tienen tiritas.
Cuando nadie las excita.
Ellas vienen friticas y me piden de mi amor.
Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Díme si tú lo aguantas,
que yo no quiero tantas
que busquen pagafantas para aguantar el tirón.
Yih.
El Calvo.
LaTocha Bahnhof.
Va a haber que tomar medidas.
Será por como miro... No sé.
Será por como ando... No sé.
Sólo sé que me miran de reojo.
Cuando paso y me hago el tonto, insisten.
Cuando olvido y sigo el rollo, se flipan.
Interpretan señales que no existen.
Me agarra la mano,
me mira con ojos de psicópata y sonríe.
Me tiemblan las piernas sólo de pensar que puede pasar si soy simpático, si cuento un chiste.
No hay sitio donde huir, ellas saben que lo tengo y que nadie más lo toca.
Aunque yo diga que no. Ella persiste. Te dije que en mi vida no quiero droga y ella lo arregla con un chicle. Coño, te lo dije, si ahora hueles raro pretendes que yo haga como que no eres como un quiste.
Resulta más que extraño que hasta cuando acerco el culo al baño está Rambo vigilando.
Cagüen la puta. Tendré que usar la excusa de yo fumo mucha yerba no hagas caso de mi lengua ni de na de lo que escupa.
Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Cuando no tienen tiritas.
Cuando nadie las excita.
Ellas vienen friticas y me piden de mi amor.
Yo soy el Presidente del Club de las Refritas.
Díme si tú lo aguantas,
que yo no quiero tantas
que busquen pagafantas para aguantar el tirón.
Yih.
El Calvo.
LaTocha Bahnhof.
Va a haber que tomar medidas.
No me cuentes historias...
No me vengas ahora con que no te he dejado hacer nada. Con que la culpa de todo es mía. Con que fuiste idiota al seguirme el rollo... Venga, que no estamos para tonterías ahora, ¿no?
Me dices que me quieres y te follas a otro. Te digo: "Ese no es buena persona". Y te lo follas también. Si sólo querías follarme por qué no viniste y me dijiste "Follemos". Te arrastras tú sola. Yo sigo mi camino. Me enfado porque me quema por dentro que me eches la culpa a mí. Me enfado porque sí que es verdad que hay algo. Me enfado porque me duele más que hagas caso omiso a lo que te advierto y luego vengas a darme la razón, que el simple hecho de que nos crucemos y ni nos miremos.
No tengo porqué hacer lo que hago. Podría hacer lo que otros ya han hecho contigo, pero idiota soy, e idiota seré siempre. Si tengo buenas intenciones, ¿qué le voy a hacer? No quise hacerte daño en ningún momento, pero yo sabía que mi sola ausencia ya dolía. Pero no voy a jugar a tu juego sólo porque pueda hacerlo. Si juego es porque se acuerda el juego, no porque se sobreentienda. Tantas veces que he sobreentendido algo al final la cago o... Yo que sé.
Para el caso, poco importa lo que hagamos ya.
Poco importa lo que digas.
Y nada importa lo que diga.
Las palabras no valen nada sin una mirada que las soporte. Si piensas que soy lo que lees, te equivocas. Lo que lees forma parte de mí, pero yo soy más que eso, y no todo es de color de rosa.
Sigue follando a ineptos.
Me dices que me quieres y te follas a otro. Te digo: "Ese no es buena persona". Y te lo follas también. Si sólo querías follarme por qué no viniste y me dijiste "Follemos". Te arrastras tú sola. Yo sigo mi camino. Me enfado porque me quema por dentro que me eches la culpa a mí. Me enfado porque sí que es verdad que hay algo. Me enfado porque me duele más que hagas caso omiso a lo que te advierto y luego vengas a darme la razón, que el simple hecho de que nos crucemos y ni nos miremos.
No tengo porqué hacer lo que hago. Podría hacer lo que otros ya han hecho contigo, pero idiota soy, e idiota seré siempre. Si tengo buenas intenciones, ¿qué le voy a hacer? No quise hacerte daño en ningún momento, pero yo sabía que mi sola ausencia ya dolía. Pero no voy a jugar a tu juego sólo porque pueda hacerlo. Si juego es porque se acuerda el juego, no porque se sobreentienda. Tantas veces que he sobreentendido algo al final la cago o... Yo que sé.
Para el caso, poco importa lo que hagamos ya.
Poco importa lo que digas.
Y nada importa lo que diga.
Las palabras no valen nada sin una mirada que las soporte. Si piensas que soy lo que lees, te equivocas. Lo que lees forma parte de mí, pero yo soy más que eso, y no todo es de color de rosa.
Sigue follando a ineptos.
martes, 8 de junio de 2010
No Coca.
Van por la vida derrapando. Arrasando con quien se cruza en su camino. Te apartan como a una rama que bloquea el camino en la selva. Con los ojos desorbitados, la boca dormida y un sintético sudor, nos invaden y nos joden a placer. ¿Acaso necesitamos drogarnos para sentir nuevas experiencias? ¿Es pelearse a muerte una nueva experiencia? ¿Es destruir la vida de los que te rodean una nueva experiencia? ¿Puede considerarse parte de la experiencia poner en peligro tu propia salud?
Tengo principios. Puedo vender mis principios. Por dinero. Por sexo. Por un beso. Por un canuto. Por una cerveza. Pero jamás los venderé por una raya.
Tengo dinero. Poco, pero tengo. Puedo comprar muchas cosas. Entre ellas droga. Puedo comprar gran variedad de drogas porque tengo acceso a ellas. Puedo consumirlas. Tengo conocidos que consumen. Pero no por ello las consumo.
Tengo límites. Uno de ellos es el amor propio. No pienso infectarme. No quiero coca en mi cerebro.
Tengo principios. Puedo vender mis principios. Por dinero. Por sexo. Por un beso. Por un canuto. Por una cerveza. Pero jamás los venderé por una raya.
Tengo dinero. Poco, pero tengo. Puedo comprar muchas cosas. Entre ellas droga. Puedo comprar gran variedad de drogas porque tengo acceso a ellas. Puedo consumirlas. Tengo conocidos que consumen. Pero no por ello las consumo.
Tengo límites. Uno de ellos es el amor propio. No pienso infectarme. No quiero coca en mi cerebro.
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